Soy un indecente entre las dos ventanas que quiero romper,
nauseas y escalofríos provocan que mis ojos culminen mirando mis pies, los cuales se comienzan a retorcer de la puntita. Así como cuando recuerdas que no tienes presente. Se retuercen, y se ríen del suelo. Pisando y pisando...
Soy un indecente.
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