#1
Aún recuerdo cuando me lanzaste al aire sin paracaídas, ni cinta en mis
pestañas. Hnm, quizás pensaste que volaría -o eso quiero creer- pero no. Yo me
estrelle, me estrelle así tal cual botabas el cigarro y lo pisabas en el suelo
como si de una bazofia sin gracia se tratase. Recordar aun desgarra al igual
como las cenizas que dejaste escapar entre los pliegues. Pero ¿qué sería de mi
sin el barullo en aquel acuario silencioso?
nada.... ni si quiera un cero.
Porque los gusanos quieren comer mi piel, y la dualidad
de aquel contraste quiere difamar. quiere que cierre los ojos y vea esos
colores, si. Esos colores que alguna vez fueron míos y tuyos, esos colores que
representaron el sol fa loco de un ven, voy, vienes, no vienes. Ahora que
recuerdo tus pasos, mi hoja ya no entra en la putrefacción innata. Puedo seguir
escribiendo fuego, puedo seguir escribiendo sangre. La hoja ya no está blanca,
y si, aunque me abriste sin anestesia, puedo decir que gracias a ti estoy aquí
escribiendo nuevamente.
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