miércoles, 20 de junio de 2012

Bazofia número uno

#1
Aún recuerdo cuando me lanzaste al aire sin paracaídas, ni cinta en mis pestañas. Hnm, quizás pensaste que volaría -o eso quiero creer- pero no. Yo me estrelle, me estrelle así tal cual botabas el cigarro y lo pisabas en el suelo como si de una bazofia sin gracia se tratase. Recordar aun desgarra al igual como las cenizas que dejaste escapar entre los pliegues. Pero ¿qué sería de mi sin el barullo en aquel acuario silencioso? nada.... ni si quiera un cero.
Porque los gusanos quieren comer mi piel, y la dualidad de aquel contraste quiere difamar. quiere que cierre los ojos y vea esos colores, si. Esos colores que alguna vez fueron míos y tuyos, esos colores que representaron el sol fa loco de un ven, voy, vienes, no vienes. Ahora que recuerdo tus pasos, mi hoja ya no entra en la putrefacción innata. Puedo seguir escribiendo fuego, puedo seguir escribiendo sangre. La hoja ya no está blanca, y si, aunque me abriste sin anestesia, puedo decir que gracias a ti estoy aquí escribiendo nuevamente.


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