A veces olvidamos lo que realmente nos importa en esta vida.
Y eso es lo que le pasa a la sociedad, que se deja embaucar por esos tormentosos recuerdos del pasado o simples normativas, dando espacio a la voluntad para que te tomen desde la punta del cielo, sólo para soltarte y estrellar tu pecho.
Infinita ingenuidad de aquellos que creen que el viento te traerá las respuestas.
Y eso es lo que le pasa a la sociedad, que se deja embaucar por esos tormentosos recuerdos del pasado o simples normativas, dando espacio a la voluntad para que te tomen desde la punta del cielo, sólo para soltarte y estrellar tu pecho.
Infinita ingenuidad de aquellos que creen que el viento te traerá las respuestas.
Porque cuando él lo ve, lo único que ve en su mente son
preguntas. Se cuestiona desde el hecho de cómo se mueven sus cabellos, hasta el
dulce baile de sus pies al caminar. Y sus ojos que se mueven al mismo compás de
aquel, que poseía una palidez inhumana tan extraordinaria que podía estremecer
hasta la más jugosa manzana. También se preguntaba muchas veces por qué el
color de esos azules pardos cuando ambos se conectaban en una sola alma. Y esa dulce sensación de perderse, volando
lejos, y el calor en el estómago que te da alas en las mejillas, aquellas que se sienten que florecerán en pequeñas mariposas
chillonas en diferentes direcciones. Él simplemente enloquece sus nervios con
el simple tacto, y quema como mil soles cuando roza su piel.
¿Hasta cuándo duraría
el efecto? … también era una de esas
tantas más.
Revolución de miradas…
Los ojos que lanzaban fuego cuando sus manos deseaban bailar en un solo ritmo trajeron consigo una romántica dualidad. Pero… entre ellos sólo existía un idioma o así lo habían acordado. Aquel cuarto mágico en dónde los murmullos no entran, ya no existe más, porque él simplemente fue un ingenuo. Creyó que las respuestas vendrían en el momento indicado, pero como si la vida jugará con las personas, como sus marionetas sin boca. Rompió aquel hilo rojo que los unía sin pensar que aquella persona no podría superar la prueba de la vida.
Los ojos que lanzaban fuego cuando sus manos deseaban bailar en un solo ritmo trajeron consigo una romántica dualidad. Pero… entre ellos sólo existía un idioma o así lo habían acordado. Aquel cuarto mágico en dónde los murmullos no entran, ya no existe más, porque él simplemente fue un ingenuo. Creyó que las respuestas vendrían en el momento indicado, pero como si la vida jugará con las personas, como sus marionetas sin boca. Rompió aquel hilo rojo que los unía sin pensar que aquella persona no podría superar la prueba de la vida.
Y Creyó que al
superar el estigma de muchos, podría alcanzar la felicidad.
Lástima que creer no es suficiente ya, y que no se percató que al parecer nunca entendió su idioma, besar sin pensar.
Lástima que creer no es suficiente ya, y que no se percató que al parecer nunca entendió su idioma, besar sin pensar.
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