viernes, 29 de junio de 2012

Un poco del típico amor


En este juego está prohibido pensar en esas palabras,
 sólo hay que tragárselas sin dejar que suban ni bajen por ningún rincón.
…Aún así, un te extraño de tu boca no se vería mal.
 Para nada, de hecho sería como el despertar de un recién nacido. O aunque sea, sólo una milésima de fracción de película en rodaje en tu cerebro. Así como yo lo capture en fotografías que se pintan con negro. O así como muchas veces espere sentado mirando por el ventanal de respuestas.
 Mirando como cada una de ellas se desvanecía en la arena, un granito encima de otro, una palabra encima de otra.  Y ese nudo, si ese maldito nudo en la garganta que no me dejaba respirar cuando me tragaba las palabras para evitar el paso lento de la verdad, o simplemente el paso lento de cómo el hilo se iba acortando.
 Así hasta la más mínima hilacha.
 Lenta, ¡muy lenta!
                          Desesperante.
 Si así, mismo.
 Yo espero que sientas, que tus sentimientos tomen color y dejen esa blancura de papel que muchas veces quemo mis labios de forma exuberante.
 Y no quiero, quiero, no quiero pensar cuando se trata de ti.
 No hiciste nada, simplemente… exististe, pero yo siento, como si hubieses navegado los 7 mares, como si hubieses dado vuelta el mundo más de 80 veces en tan sólo días hasta convertirte en un reloj de arena. En eso te convertiste, y ahora sinceramente, con estas palabras llenas de rememoranzas puedo decirte que puedes irte por donde viniste. Porque no quiero este tipo de juegos, ni viajes en el tiempo, sólo quiero vivir. Y tu vida a la mía, no crea otra vida, sólo una sin recuerdos en su dualidad necesaria.
Porque aunque más quiera, la única persona que se quedo en la montaña mirando las estrellas fui yo.

lunes, 25 de junio de 2012

Aniquilar lo que se engendra

Entre lo más rebuscando y escondido del ser no ser, se encuentra un polluelo que quiere descabezar y destripar al humano que aletea como un pez al frente de sus ojos. Se mofa, aleteando sin parar.
¡Es un cuadro con dientes gigante! , cacarea cacareando dentro de lo que dice la RAE la masa peluda, mientras de saltos atrapando el señuelo.
La mano del ogro le da comida al polluelo y reflujos de distintos colores se plantean fuera de lo que se conoce como suelo. Un hermoso rojo aparece sobre el escenario, y el telón se cae para el pequeño animal anarquista. Entonces la niña que va caminando de la mano con su papi dice : ¿Papá, yo también puedo dar comida al pollito?

Soy un indecente entre las dos ventanas que quiero romper,
nauseas y escalofríos  provocan que mis ojos culminen mirando mis pies, los cuales se comienzan a retorcer de la puntita. Así como cuando recuerdas que no tienes presente. Se retuercen, y se ríen del suelo. Pisando y pisando...

Soy un indecente.

jueves, 21 de junio de 2012

123456

No puedo controlarlo en este momento, pero quiero
                                                                        no quiero
                                                                                    quiero
¿Para qué? son como cucarachas. Por más que las aplastes no mueren.
Esta inestabilidad me consume, crea arcoiris, crea vomitos, crea nubes, crea mares.
 ¡Crea! Oh si...
Diente por ojo. . .
Dolor. Trae dolores, dolores...que causan distorsiones.
El desorden es hermoso, el desorden en mi mente, las letras en picadas, las luces destellantes juntos a los barullos que susurran como la locura más desquiciante, locura locura... Inestabilida, te amo.

Inestabilidad mis pantalones!

Inestabilidad, noches largas,
                                   días oscuros.....

gritos, lágrimas, sonrisas y poesía.....

Inestabilidad, y mi esencia.

+ Pensamientos


Esa sombra oscura que rodea mi cuerpo, y  los ojos que giran alrededor del árbol seco.
El dolor, continúa guardado.  ¿Sabes? No es cosa de superación,
es cosa de sentirse así: Aplastado, aplastado por las ganas de girar las rocas, por las ganas de querer hacer muchas cosas… pero levantas un brazo,  y la escalera se cae en diagonal.
Se cae igual que las ganas,  y así terminas tumbada en la cama desparramada de ahogos.  Ahora estás debajo de ella, la cama, escondiéndote de esa sombra oscura…
Pero sabes que es demasiado tarde,  porque en el fondo la sombra oscura eres tu.
Y no quieres oírlo,  así que sólo dejas sangrar. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Pensamientos

Quiero congelarme, pero no sólo mi exterior, si no lo que arde, ese hueco insuficiente que molesta como cuando tienes comezón. Sensación desquiciante. Quiero destruir, y dejar de vomitar sangre, porque siempre soy quien termina vomitando algo cercano a lo que llaman amor. Palabras chicas, que por tu silueta quedan grandes. Quiero dejar de creer. Quiero huir, Mente ¿Dónde estás? 
Salir por la ventana, saltar. Si, saltar. Dices. El tiempo se fue, se fue junto a las aves por el invierno. Aunque cierre los ojos, la vista sigue hacia atrás. ¿Por qué no fui una de ellas? Huelo a vicio quiero muchas cosas.

Desencanto


Des

De donde yo vengo no existen las palabras, sólo las acciones.
Cuando me dices que me quieres, para mi
 no significa nada si no te remueves un milímetro de segundo de tu estado de devastación.
Y aún así, me atrapaste en un torbellino donde me capturas como una cámara
con tus sonrisas y enigmático mirar.
Quien lo diría.
De donde yo vengo las personas como tu, simplemente son una quimera.
Aún así me da miedo perderte, aunque sea un mero espejismo.
Es como una pluma que baja, y desciende en mi mente con su ambigüedad exuberante.
Me cuestiono tanto, y comienzo a perder el hilo del núcleo.
 Si pretendes que me presté para tu extraordinario ego.
Déjame decirte, pequeño renacuajo de inversión.
Que en esta inmensa pecera, no hay más que hormigas.

en
No hay una pisca de esperanza, Nada.

Porque yo ya deje de creer en aquellas mentiras repintadas.
Porque de donde yo vengo, las palabras perdieron su significado.
Porque de donde yo vengo, las lágrimas ya no existen, y fueron empuñadas en un puñal de abejas.
Porque de donde yo vengo la sociedad esta descendiendo en picada,
como una polilla que a perdido la esperanza de alcanzar su ampolleta.
Porque ya deje de creerte, y de perder los estribos.
desencanto escrupuloso que juega en mi mente.
Encanto, desencanto; al igual que el tic toc del reloj.
canto
''Porque  de donde yo vengo, las personas como tú solo existen en mis peores sueños''
Deja de esconderte en el miedo.

Un desahogo más del montón con un poquito de humor, y demencia

¡Cáspitas! ¿Qué es lo que se ve volando ahí? No, no es superman. Gruñeron.
Dolor? Es, no es, es más que una burbuja que sumerge, y hace sentir ajena de la raíz.
Se distorsiona en una putrefacción reversa,  provocando que  las redes negras de barullo vuelen del tráfago y atrapen desde la puntita de los pies hasta el cuello que muchas veces se uso para girar en grados. Sacándote del pseudo volante. Por eso dicen que tiene una capa, el señor. Se desencajo la pieza del drenaje.  Se cierran los ojos buscando ver las manchas que son prueba de la vida misma, y ya no hay colores porque todo se vuelve negro al mirar por detrás de ellos. Se podría decir que ya se perdió la estabilidad de lo bueno y lo no tan bueno? (y digo tan bueno porque ¿Quienes se creen para decir que algo es  malo?). No, creo que ya se perdió. Respondieron.  Y... Se va desgarrando, como cuando les quitas las alas a las palomas, sólo porque son ratas. Se va perdiendo la razón como las termitas que van consumiendo todo a su paso, comiendo  y comiendo.
 Tac tac tac,ñañañaña.  ¡Ya no hay moral!   O acaso quieres Moral con kétchup? Dicen algunos bien bañados en rojo, con las luces del telón sobre sus sonrisa sacadas por una fotografía. Y se cae, la puntita del pie que se solía mirar por la sociedad dormida; solo traía torbellinos tormentosos que jugaban a ser el anarquista. Te dicen que ya no puedes danzar como las bailarinas de ballet sobre la realidad porque el viento te bota al suelo, y el estrellarte esta vez no te va a ayudar.  Y  así se rompen  las ventanas interiores de cada persona, que rodeaba el círculo en dónde se alaba con hojas en los ojos. Lloran sangre, pero sus manos siguen agitándose. Siguen rompiéndose por dentro alimentándose de vidrios molidos en sus gargantas para vivir como sanguijuelas.
 Si justamente, con ese mazo, y esa pena que me envuelve cada vez que miro la mesa en dónde solían sentarse dos personas.
 Tú te bajaste, yo me baje.
Indispensable mi billetera.

Sin título


Hnm, noche nocturna de trompetas dulces.
Deseos de tener alas y lanzarse por la ventana,
Toma sus toallas de piel, y se despoja de las preocupaciones
de este cuento de sociedad durmiente, y danza , satíricamente hacia
la ducha con llaves de sol que  guían como un fiel animal de cuatro patas
Gira, y se siente agrio, dulce, y salado.
Cuando está tibia quema y su piel se eriza,
Porque sus cabellos miran el cielo
Su distorsión al cerrar los ojos y ver las luces de colores
Juega el papel del juez, y son: signos abstractos que abren las puertas
de lo infinito y
                     …Flota
Sobre el agua, intentando mirar la mano; ve pájaros
de su mano… nacen pájaros frutillas
Está quieta y el agua  sigue corriendo.
Estático.  Fluye igual que la mente…
Fluye en el olvido atrapado de recuerdos
Que se queman, con un azul rojo
Sin importancia de cual es cual
Pierde el sentido
Y se pierde
Al repetir, se baña en aquella ducha
Una y otra vez lo mismo  como ''el había una vez''
Las voces atormentaban continuo su mente, y el mar que corría por su cuerpo viaja a lugares banales
Buscando su camino, donde nada tenía importancia, y corría…
Todo era igual, mismo valor, un rincón escondido de su mente
Y se iban por la alcantarilla,  todos esos deseos, todos esos sueños,  todas esas memorias pequeñas
Y  seguían cayendo a la alcantarilla del olvido.  El placer se fue.

Sacó los pies  pálidos de la ducha, y la neblina se fue.
Fue.

Clara, no seas tan clara


Balanza de un lado a otro

-Tengo una imagen. –Pronunció de repente, simulando una sonrisa. - ¿Sabes?... una que cae, salta, vuela.- Lentamente sus ojos cafés  comenzaron  a descender hacia sus delgadas manos de muñeca, aquella pequeña imagen que poseía la tenía oculta; no dejaba verla a su compañía.-  Hnm, también tiene colores, llamativos, oscuros, pasteles -Continuo, ella estaba cantando y danzando con su cuerpo agitándolas como si no existiese el tiempo de un lado a otro.- Futuro incierto de aquella imagen, para ser cierto… - aquel tono de voz comenzó a perderse entre el barullo molesto de aquel tráfago que trapazaba las paredes.  Su acompañante observaba expectante.- No quiero que se rompa. . . –Finalizó con un suspiro, y sus labios como si fuesen sellados por un cordón dejaron de moverse.

-¿Por qué debería romperse? –Cuestionó su amiga de cabellos claros, mientras se cruzaba de brazos y su cuerpo caía en la pared de mármol que estaba cerca; apoyándose como un insecto.-  Es una imagen simple… -siguió al ver que la castaña no continuaba hablando, dando por hecho que quizás le estaba dando la razón. Y claramente eso la emociono para llegar a otra parte de su cerebro- Esta en tu mente.- Finalizó como una conclusión coherente, y lógica.  Después de todo, ella siempre había sido así.  Todo venía de la mente.
- Pero, ¡Clara! Que esté  en mi mente no significa que sea eterna…-Sonrío como si lo que escuchaba fuese un chiste  (quizás realmente lo era) y sus manos viajaron a sus propios cabellos castaños enredándolos entre sus dedos, disfrutando de la caricia que ellos le proporcionaban en su contextura. Era como si aquello fuese realmente lo que le estaba dando la cuerda para seguir hablando-  recuerda que son como las estrellas...-

Esas palabras dejaron con la boca entre cerrada y abierta.  Un hermoso contraste a la vista de ella. Su castaña sólo rió al ver la acción contraria.
-¿Eh?-Balbuceo después de escuchar la risa invadiendo toda la habitación como un relámpago en noche despejada.  Inclinó su mirada al techo intentando imaginar aquella imagen como una estrella literalmente, sin llegar al punto necesario-  ¿Las imágenes explotan?-preguntó con cierta torpeza,  haciéndole honor a su color de cabello.

-No…es sólo que…-su sonrisa se desvaneció con la brisa fría que viajo en ese instante- mientras más te acercas, más conoces…-

Aquella respuesta no fue lo suficiente para Clara,  y sus labios fueron una muestra suficiente para que la castaña comprendiera su opinión.
-Eso no tiene sentido- protestó la rubia, volviendo a fijar su mirada al techo. Siempre mirando hacia arriba.

-Todo tiene sentido-Contra atacó rápido, pero de manera sucinta sin ser lo suficiente grave ni tampoco lo suficiente amable. Un término medio, aunque claro. Eso es algo imposible. Quizás algo abstracto-  Es simple... todos creemos que las estrellas son simples, sólo brillan. –Explicó mirando también el techo, esperando tener aquella conexión con su acompañante- Pero…-hizo un silencio necesario en el ambiente, perdiéndose en un instante en un punto fijo del cielo imaginario- Cuando más nos acercamos nos damos cuenta que no es así. Es una roca, y no brilla…-Suspiró-  Nosotros creemos que es así.  Al igual como las personas, cuando más te acercas más te decepcionas. Pierde la gracia, aparece el famoso desencanto....


-Y la imagen?-Interrumpió esta vez Clara con la mente conectada a la ajena.-

-Por eso, no quiero que se rompa... intento observarla de lejos.- Respondió con simpleza.

Ambas se quedaron mirando el techo. Pero el techo era blanco. Aunque en ambas mentes había un cielo con estrellas. Y la imagen que tenía la más pequeña cayó al suelo, en silencio se quedaron así hasta que el día acabo.

Más bazofia


Fue versátil e inopinado como las cosas fueron.

¿No lo crees?

De un momento a otro pasó.

El tiempo nos jugo en contra, las oportunidades fueron un tic toc que superó nuestro cavilar.
¿Desde cuándo todo se volvió gris como, si fuese un tránsito, lo nuestro?
Absurdo, porque por más que intente perseverar, coerces mis intentos en pequeños detalles  tu indecisión me lleva a la perdición, al oscuro abismo del mañana.
No te has puesto a pensar que los pájaros pueden volar, pero que también pueden caer?
Aherrojo mis sentimientos en un cajón, que  intento cerrar con llave de los tormentosos torbellinos que vuelan y se burlan en mi rostro, pero por más que traté; ahí esta otra vez.
Aquel óbice; que pones frente mi mirar, que subleva a mis deseos y principios que se ven ridiculizados por arbitrajes que juegan a ser juez.
Me apuntan con el dedo, y el mar se comienza a mover al ritmo del viento; las hojas comienzan a descender al suelo al igual que la luz del día.

¿Aún sigues riendo?

¿Sigues riendo mientras mis lágrimas bailan lentamente sobre mi mejilla?

Lucubrar, sentir, por muy breve que sea; no sirve.

Me dijiste que fui una casualidad, una hermosa casualidad.

Entonces
¿por qué soy la única que sufre hoy?

Quizás


Por más que intento luchar contra la marea que rodea las notas que caminan por mi oreja, bailando renuentemente sobre esto que se llama amor.
No puedo, deja de hacerme sufrir por favor.
¿no ves que me haces daño? Cada grifo, oxida y oxida la cinta que nos unió, hasta depurarla.
No me dejes caer en el abismo, si tan sólo pudieses entenderme.
Quizás, solo quizás.
Podríamos ser felices. 

Melodía apocalíptica




La promiscuidad de la desesperanza

embauca al óbice renuente

que penetra en la cenizas,

que vuelve en el viento

eliminándose con baños de sangre,

lentamente,

cada sector....cada palabra...cada momento, cada dolor y en silencio,

se vuelve un punto reduciéndose a la nada.



Las tempestades del mar,

caen gota a gota bailando a un vaivén gozando cada milímetro de odio y rencor

que se purifica con cada golpe y destrucción.

el embelesar del viento hacia aquellas esperanzas

traen un oscuro tic toc de perdició.

¿Ojo por ojo diente por diente?



Todo tiene que regresar a 0

para que las risas no desaparescan en un futuro,

con calor penetra con ferocidad en la piel,

purificando las cicatrices.



Brillantes tempestades

asustan en el inmenso mar de estrellas,

y la multitud gritó y proclamó,

mientras la naturaleza ante aquella música.

sólo bailaba cantando.

Las lágrimas del cielo queman y apagan el calor

junto a la esperanza,

moldeando los errores cometidos,

esperando que la lección no haya sido como el viento en el oído,

si no una penetrante canción.




Con la mirada cabizbaja 
ese sueldo que bailaba en su bolsillo transparente 
 cerró los ojos  hacia atrás esperando que el rubí ocurriese en el acto 1.
El subdesarrollo del telón que cayó frente
toda esa juventud en el ambiente tenue.       
  Mentes en cero.       
 Suspira la pequeña angustiada intentando unir las redes en su                                                                                                                                                      mente.
 El poder fue cayendo de abajo   
                                                             hacia  arriba
como el ven y sube del retorcer. 
Putrefacción en modo bajo, sobre.
Mentes blancas, y sus bocas rojizas que se pudren por dentro.
Las  lágrimas en el mar  no nos llevarán a nada
y nos seguimos ahogando en ellas, creyendo que podemos nadar
como los peces muertos que no somos.

Bazofia número dos


#2
Debería dejar de volverme loco. Debería dejar esa sensación infraganti que vuela y me deja loco.  Debería dejar de sonreír cuando me tocas, y también debería dejar de llorar cuando no me tocas.  Sensación dulce que me lleva a tu boca, dolores extraños que vienen y se van como la melodía en la sopa. Bebes, y bebes. ¿A qué sabe mi dolor?  ¿A qué sabe mi tristeza? ¿ a qué sabe el  saber…? Preguntas que tienen respuestas, pero que tú como siempre sólo lo llevas a tu bolsillo, y me dejas sola, como una loca. 

Dos hombres



A veces olvidamos lo que realmente  nos importa en esta vida.
 Y eso es lo que le pasa a la sociedad, que se deja embaucar por esos tormentosos recuerdos del pasado o simples normativas, dando espacio a la voluntad  para  que  te tomen desde la punta del cielo,  sólo para  soltarte y estrellar tu  pecho.
Infinita ingenuidad de aquellos que creen que el viento te traerá las respuestas.
Porque cuando él lo ve, lo único que ve en su mente son preguntas. Se cuestiona desde el hecho de cómo se mueven sus cabellos, hasta el dulce baile de sus pies al caminar. Y sus ojos que se mueven al mismo compás de aquel, que poseía una palidez inhumana tan extraordinaria que podía estremecer hasta la más jugosa manzana. También se preguntaba muchas veces por qué el color de esos azules pardos cuando ambos se conectaban en una sola alma.  Y esa dulce sensación de perderse, volando lejos, y el calor en el estómago que te da alas en las mejillas, aquellas que  se sienten que florecerán en pequeñas mariposas chillonas en diferentes direcciones. Él simplemente enloquece sus nervios con el simple tacto, y quema como mil soles cuando roza su piel.
 ¿Hasta cuándo duraría el efecto?  … también era una de esas tantas más.
Revolución de miradas…
Los ojos que lanzaban fuego cuando sus manos deseaban bailar en un solo ritmo trajeron consigo  una romántica dualidad. Pero… entre ellos sólo existía un idioma o así lo habían acordado.  Aquel cuarto mágico en dónde los murmullos no entran, ya no existe más, porque él simplemente fue un ingenuo.  Creyó que las respuestas vendrían en el momento indicado, pero como si la vida jugará con las personas, como sus marionetas sin boca. Rompió aquel hilo rojo que los unía sin pensar que aquella persona no podría superar la prueba de la vida.
 Y Creyó que al superar el estigma de muchos, podría alcanzar la felicidad.
Lástima que creer no es suficiente ya, y que no se percató que al parecer nunca entendió su idioma, besar sin pensar.



Bazofia número uno

#1
Aún recuerdo cuando me lanzaste al aire sin paracaídas, ni cinta en mis pestañas. Hnm, quizás pensaste que volaría -o eso quiero creer- pero no. Yo me estrelle, me estrelle así tal cual botabas el cigarro y lo pisabas en el suelo como si de una bazofia sin gracia se tratase. Recordar aun desgarra al igual como las cenizas que dejaste escapar entre los pliegues. Pero ¿qué sería de mi sin el barullo en aquel acuario silencioso? nada.... ni si quiera un cero.
Porque los gusanos quieren comer mi piel, y la dualidad de aquel contraste quiere difamar. quiere que cierre los ojos y vea esos colores, si. Esos colores que alguna vez fueron míos y tuyos, esos colores que representaron el sol fa loco de un ven, voy, vienes, no vienes. Ahora que recuerdo tus pasos, mi hoja ya no entra en la putrefacción innata. Puedo seguir escribiendo fuego, puedo seguir escribiendo sangre. La hoja ya no está blanca, y si, aunque me abriste sin anestesia, puedo decir que gracias a ti estoy aquí escribiendo nuevamente.


La prueba


Nostalgia rotunda que abarca la pequeña herida que cada día se profundiza.
Unas realidades paralelas que chocan al hablar.
Un dolor punzante de nostalgia, y engaños.


Una niña que se mese en su silla,
Buscando las respuestas a las preguntas impuestas por la masa.

Se pueden ver las lágrimas en sus mejillas, corriendo lentamente en su humillación.

 ‘’Duele, duele como nunca’’  Susurraba en el suelo, meciéndose una y otra vez tratando de comprender el dolor que la cubría, el dolor que le era impuesto.
La desesperación junto al agobio iban consumiendo lentamente las pequeñas esperanzas de vida que le iban quedando.

El dolor iba disparando uno por uno los pequeños pedazos de felicidad que le otorgaba la vida, pero ella no se percataba; solo se  preguntaba el porqué.

¿Cómo algo tan banal podía afectarle tanto?

En el cuadro se podía ver un lápiz ensangrentado, junto a una hoja arrugada y un borroso escrito que decía;

‘’ ¡Hey!
Me dijeron una vez que con el tiempo,
Recordaría las cosas que vivimos y me reiría,
Me reiría de la situación y de ti.
Pero no es así,
cada vez que te veo,
Las lágrimas en mi interior fluyen como el mar…
Fluyen…
No sabes cuánto te detesto, cuanto de aborrezco y cuanto te quiero….’’


Y la chica gritaba, arrancándose los pelos de la cabeza.
Uno por uno, por el simple hecho de hacer más larga y tortuosa la agonía.
Gritaba mientras veía el mundo pasar,
Mientras el mundo seguía igual mientras ella sufría. Como él, seguía como si nada.
Gritaba implorando piedad, gritaba retorciéndose en su propia agonía.

Era como el bisturí más fino del mundo, que cortaba pedazo a pedazo su cuerpo y luego en las profundas heridas caían pedazos de sal.
Sufría como nunca, pero aún así no quería desligarse de aquellos recuerdos que la engañaban.


‘’El suicido es prueba de la vida’’  escuchaba en su mente, como si fuese la más pegajosa canción. Lo sabía mejor que nadie,  y no quería reprobar.

No quería, pero el dolor iba ganándole  lentamente, la confundía, la exasperaba,
era como si su destino fuese ese..
Llegar al punto culmine de todo, y  saltar a la libertad prohibida.

La sangre le pesaba el cuerpo, respiró profundamente para luego estirarse en el suelo donde yacía en posición fetal,  se quedo quieta observando su habitación, la realidad fuera de sus sentimientos.

‘’¿Por qué todo sigue igual…cuando todo es tan distinto?’’ pensó mientras escuchaba el triste sonido de la soledad, la puerta meciéndose con el viento; escapó nuevamente de la realidad cerrando sus blancos parpados.
Se imagino una silueta abriendo esa puerta, pero sólo fue eso: una imaginación y sólo una silueta, no algo concreto como todo lo que lo rondaba a él.

Y una lágrima corrió por toda su mejilla, recorriendo  el camino de todos sus recuerdos vividos, las penas, los enojos, las risas y sobre todo la mentiras que vivieron.

La muerte le estaba jugando una reina, ella lo sabía.
Pero ella, jugaría con un peón.

Resignación, y solo quedaba intentar el olvido.

Ella aprobaría la prueba de la vida, pero no sabía realmente si podría aprobar la prueba del dolor.
La prueba de recordar sin amar.

sábado, 16 de junio de 2012

Luciergana rota


Zum...Zum... 

Brilla como las luces del día en un acampar orzado de distancias rotas
 el lazo rojo que nos unía se termino culminando en un mil y cerrar
Las luces y el cuadrado que formas me destruye las palabras, destruye mis intenciones
Los rojos; Los azules; El arcoíris; La tierra; Las guitarras; El bajo;  La batería; Mi todo
Que todo rompes; En un cerrar como si fuesen una campana que ronda en mi cavilar
Abyecto canalla rojo y  azul hermoso, amanecer que pudriste en mi sentir
Deja de meterme en mi mente, Perdedor, Amador de mentiras, Amador de banales.
Porque ni la más hermosa melodía puede calmar el dolor que ganaste.
El odio que pudriste.
El amor que formaste.
Porque el tiempo pasó, y dejaste ahí como todo sin terminar.
Dijiste ‘nunca más’
Y se las llevó el mar.
Porque deje de creerte
Porque tus palabras me confunden
Me duelen
Me hacen sentir húmedas mis pupilas.
¿Por qué lo haces?
Duele.
¿Por qué?
Una segunda vez es solo para obtusos.
No solo me hundiste en el desierto más árido del mundo, si no que también jugaste con las mariposas que tenía; las convertiste en polillas cayendo en picadas. Una metamorfosis que sólo tu pudiste lograr.