miércoles, 20 de junio de 2012

La prueba


Nostalgia rotunda que abarca la pequeña herida que cada día se profundiza.
Unas realidades paralelas que chocan al hablar.
Un dolor punzante de nostalgia, y engaños.


Una niña que se mese en su silla,
Buscando las respuestas a las preguntas impuestas por la masa.

Se pueden ver las lágrimas en sus mejillas, corriendo lentamente en su humillación.

 ‘’Duele, duele como nunca’’  Susurraba en el suelo, meciéndose una y otra vez tratando de comprender el dolor que la cubría, el dolor que le era impuesto.
La desesperación junto al agobio iban consumiendo lentamente las pequeñas esperanzas de vida que le iban quedando.

El dolor iba disparando uno por uno los pequeños pedazos de felicidad que le otorgaba la vida, pero ella no se percataba; solo se  preguntaba el porqué.

¿Cómo algo tan banal podía afectarle tanto?

En el cuadro se podía ver un lápiz ensangrentado, junto a una hoja arrugada y un borroso escrito que decía;

‘’ ¡Hey!
Me dijeron una vez que con el tiempo,
Recordaría las cosas que vivimos y me reiría,
Me reiría de la situación y de ti.
Pero no es así,
cada vez que te veo,
Las lágrimas en mi interior fluyen como el mar…
Fluyen…
No sabes cuánto te detesto, cuanto de aborrezco y cuanto te quiero….’’


Y la chica gritaba, arrancándose los pelos de la cabeza.
Uno por uno, por el simple hecho de hacer más larga y tortuosa la agonía.
Gritaba mientras veía el mundo pasar,
Mientras el mundo seguía igual mientras ella sufría. Como él, seguía como si nada.
Gritaba implorando piedad, gritaba retorciéndose en su propia agonía.

Era como el bisturí más fino del mundo, que cortaba pedazo a pedazo su cuerpo y luego en las profundas heridas caían pedazos de sal.
Sufría como nunca, pero aún así no quería desligarse de aquellos recuerdos que la engañaban.


‘’El suicido es prueba de la vida’’  escuchaba en su mente, como si fuese la más pegajosa canción. Lo sabía mejor que nadie,  y no quería reprobar.

No quería, pero el dolor iba ganándole  lentamente, la confundía, la exasperaba,
era como si su destino fuese ese..
Llegar al punto culmine de todo, y  saltar a la libertad prohibida.

La sangre le pesaba el cuerpo, respiró profundamente para luego estirarse en el suelo donde yacía en posición fetal,  se quedo quieta observando su habitación, la realidad fuera de sus sentimientos.

‘’¿Por qué todo sigue igual…cuando todo es tan distinto?’’ pensó mientras escuchaba el triste sonido de la soledad, la puerta meciéndose con el viento; escapó nuevamente de la realidad cerrando sus blancos parpados.
Se imagino una silueta abriendo esa puerta, pero sólo fue eso: una imaginación y sólo una silueta, no algo concreto como todo lo que lo rondaba a él.

Y una lágrima corrió por toda su mejilla, recorriendo  el camino de todos sus recuerdos vividos, las penas, los enojos, las risas y sobre todo la mentiras que vivieron.

La muerte le estaba jugando una reina, ella lo sabía.
Pero ella, jugaría con un peón.

Resignación, y solo quedaba intentar el olvido.

Ella aprobaría la prueba de la vida, pero no sabía realmente si podría aprobar la prueba del dolor.
La prueba de recordar sin amar.

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