martes, 28 de mayo de 2013

Ya no tengo palabras, ni símbolos, ni nada que decir.
El silencio en mi cabeza indica que cada día estoy más muerta.
Las pupilas giran en un eje sin rumbo.
Una raya, dos rayas... tres rayas en la pared.
Hasta llegar a la quinta raya, 
cada segmento más hondo
Ninguna con sentido alguno.

SIN SENTIDO.
Sólo el egoísmo. 

viernes, 17 de mayo de 2013

hay que aprender a vivir con eso

hay culpas, y culpas
hay rencores, y rencores…

cuando…
ya no se pueden vomitar,
se tienen que tragar.




hoy comprendí que no sirve de nada mirarte.
dejar los malos hábitos...
porque el rencor siempre va  a estar
"perdona al prójimo" mis pantalones. 
Un tintero morado con el "había una vez"
abre el vórtice de un después, ahora y siempre,
siembra el caos en una mente pequeña.

Estrella

Eran 3 años los que habían pasado desde que no se veían.
Ella lo extrañaba una vez al día. 5 veces pronunciaba su nombre, y en eso culminaba todo.
La diferencia radicaba en que ella tenía asumido que se trataba de su pasado.
Pero, y ¿Él?
Silencio absoluto.  Comenzaba a destacar por aquello.
Sus pasos siempre fueron así. Un astronauta, eso era. Para ella el astronauta del pasado se lo imaginaba saltando, de aquí y allá, con sus melodías "salvadoras" y esos renos que aparecían a su alrededor junto a unas patitas de dalmatas.
101 recuerdos de un tic tac.
Un día ella caminó más allá de lo infinito, y piso un pedal: activó los recuerdos reseteados.
Era la maldición del Dios inexistente.
El famoso "círculo" no tan vicioso, había cortado el puente y botado todo rastro de gasolina verde amarilla de la nave que lo llevaría al planeta tierra 2.0. Pero ella no sabía -por ingenua- que áquel  pedal la transportó a un segundo a aquella dimensión perdida.

Ella caminaba. Tomó un taxi. -----> Y se lo encontró.
Estaba con otra mujer. Se sentó al lado de la otra. Miró por la ventana. Y observó las estrellas ue reían y explotaban frente a sus pupilas. "Te quise tanto, te extrañe tanto" salpicaban del   vapor de la máquina que los transportaba. Pero su boca muda no decía nada. ¿Ellos? Se besaban.

Ahí ella comprendió, que Él abandonó el casco con su nombre.
"Astronauta del pasado"
Nunca fue en realidad. Él ya no quería ser astronauta.
Vivía en la tierra.

Piso el pedal.
Y la existencia seguía siendo la misma: nada.
Pero ahora? con un nudo en la garganta.
Cortázar lo sabía, no existen manuales para el alma. 

Entonces ella comprendió que toda esa barbaridad de dibujos, fotografías, libros, y estupideces para sentirse especial no valían nada realmente. ¿Cual era esa gracia de responder a un sensacionalismo ajeno, si no era capaz de controlar sus propios impulsos? Y se percató, que todas sus metáforas de pájaros, bichos, vórtices y abismos. Eran nada.

Era una pobrecita mortal. 
Pobre ciclista con alas