Eran 3 años los que habían pasado desde que no se veían.
Ella lo extrañaba una vez al día. 5 veces pronunciaba su nombre, y en eso culminaba todo.
La diferencia radicaba en que ella tenía asumido que se trataba de su pasado.
Pero, y ¿Él?
Silencio absoluto. Comenzaba a destacar por aquello.
Sus pasos siempre fueron así. Un astronauta, eso era. Para ella el astronauta del pasado se lo imaginaba saltando, de aquí y allá, con sus melodías "salvadoras" y esos renos que aparecían a su alrededor junto a unas patitas de dalmatas.
101 recuerdos de un tic tac.
Un día ella caminó más allá de lo infinito, y piso un pedal: activó los recuerdos reseteados.
Era la maldición del Dios inexistente.
El famoso "círculo" no tan vicioso, había cortado el puente y botado todo rastro de gasolina verde amarilla de la nave que lo llevaría al planeta tierra 2.0. Pero ella no sabía -por ingenua- que áquel pedal la transportó a un segundo a aquella dimensión perdida.
Ella caminaba. Tomó un taxi. -----> Y se lo encontró.
Estaba con otra mujer. Se sentó al lado de la otra. Miró por la ventana. Y observó las estrellas ue reían y explotaban frente a sus pupilas. "Te quise tanto, te extrañe tanto" salpicaban del vapor de la máquina que los transportaba. Pero su boca muda no decía nada. ¿Ellos? Se besaban.
Ahí ella comprendió, que Él abandonó el casco con su nombre.
"Astronauta del pasado"
Nunca fue en realidad. Él ya no quería ser astronauta.
Vivía en la tierra.
Piso el pedal.
Y la existencia seguía siendo la misma: nada.
Pero ahora? con un nudo en la garganta.
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