Y entonces ella suspiro en su mente mientras observaba el caos de lo limítrofe que podía ser el hombre creyéndose lo contrario: ambiciones como querer cambiar al mundo nos vuelven un poco tontos. ¿Por qué tenía que ser así la maldita existencia? y cómo había leído por ahí, que hay ciertas cosas que no tienen explicación, y no porque no se les busque, si no porque así era mejor. A veces unirse a la ignorancia de la comprensión de ciertas cosas, era mejor, porque mantenían su valor y valían la pena pensarlas.
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