Tiempo al tiempo, tiempo al tiempo.
Reloj despiojador, se ríe de las situaciones, toma las manillas de su propio cuerpo
y las desgarra de si mismo. Baila comenzando a enterrarlas en diferentes partes de la mesa para usarlas como un próximo trampolín. A él le gusta ver la sangre verde correr por toda la mesa. Y los piojos, se acercan como las crías que son… y las beben.
Lo disfrutan, tienen sexo, y se van.
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