Leer, y sentirse estúpida, comer dulces y sentir ácido en la garganta de aquel que quema pero te deja un sabor rico que se desaparece en la combustión del resto, tirar un zapato a la silla con vehemencia y que se caiga al suelo de golpe, botando más en la torre. Pensar, y pensar intoxicando al alma. Queriendo aun mantener la chispa, y al final darse cuenta que eres idiota.
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