sábado, 7 de julio de 2012


Las olas golpeaban las rocas mostrando la profundidad de ellas, como una respuesta  a lo que todos querían decir, como una respuesta a lo que todos debían decir. Las luces bajaban, y subían jugando junto a la luna, mientras la arena se moría cada vez que era pisada con cada pie, uno de ellos… tenía un recuerdo.
Cada grano de arena se iba desvaneciendo con el viento, al igual como los recuerdos que se iban quemando vivos en aquel paisaje en cero vertical.

La noche llovía en pétalos luminosos, de a poco el cielo comenzó a caerse a pedazos y de cabeza el grito ahogo del suspiro pequeño.
Sólo era un buen sueño.

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