domingo, 16 de septiembre de 2012
Fragmento roto de Alejandra.
Ella, Alejandra, no quería volver a caer. Tenía ese síndrome de sentirse especial, ese síndrome de sentirse desdichada y que nadie más en el mundo se sentía así. Que su vida era una mierda, y que ni los pájaros más enfermos atrapados en una jaula podrían entenderla. Tenía ese pequeño problema de creerse el mayor problema de todos los problemas que envolvían a nuestro mundo con tan sólo 17 años. Pronto sería su cumpleaños, y no quería celebrarlo.
¿Qué sentido tenía celebrar un año más en ese mundo sin poder comprender aun su existencia? Su mejor amiga le decía que era para pasarlo bien, disfrutar la vida, que era corta.
Pero ella no quería que su existencia fuese sólo pasarlo bien. Y ahí se encontraba, sumisa en sus pensamientos que más bien parecían monstros comiéndose su cuerpo desde la puntita de sus pies. Lanzada en la cama boca abajo, intentando ahogarse aunque sea sólo unos minutos mientras sus pensamientos hacían el trabajo de forma constante como las hormigas de matarla lentamente.
<< Es sólo un cumpleaños, deja de atormentarte >> Se repetía una y otra vez, intentando acoplar ese pensamiento a las metralletas de su existencialismo que a corta edad la empezaba a atormentar. << De todas formas, será un día más. No debería torturarme tanto >> Aparecían lentamente los colores repintados en el universo que lo tenía llamado como mente. Y así, se iba hundiendo cada vez más en su cama.
Pero, no todo puede ser tan negro ya que debe haber de una forma un equilibrio. Aunque no se sabe de cierta manera si lo hay o no. Para las cosas generalmente dicen que si, ¿pero en la justicia lo habrá? Si es no, pues entonces no todo tiene un equilibrio. O un contraste. De todas formas, la puerta se abrió de golpe ante la oscura habitación de color azul con periódicos recortados por todas las paredes. Alejandra en ese instante no sabía si tomarlo como un contraste en ese momento o no de lo que estaba sintiendo. Pero se abrió de forma renuente, y rauda por lo que su cuerpo se levanto por impulso para que sus ojos se posaran rápidamente en aquella silueta que tantas locuras le habría traído. Su madre, la cual parecía endemoniada o poseída por algún tipo de demonio como diría algún pseudo poeta recalcando la obviedad. Lanzaba fuego por la boca, mientras Alejandra sólo fingía que escuchaba ante el reto de ‘’Debiste lavar los platos’’ o ‘’Nunca haces nada, eres una vagabunda que sólo estudia’’. O, que contradictorio sonaba aquello para los oídos de los vecinos. (Si, porque las paredes no son completamente concretas. Nunca nada lo es)
<<¿Se puede ser una vagabunda mientras estudias?>> replicaba la joven de pelo desteñido, ojerosa, que miraba a su madre como si fuese un bicho raro. Siendo que cualquier persona en esta actualidad hubiese pensado lo contrario.
Una vez el monólogo por parte de la mujer de edad finalizo, Alejandra volvió a su rutina. Queriéndose sentir quebrada y que su vida ¡no podía ser más miserable por sólo el hecho de existir! De hecho, para ella en ese justo momento todos eran miserables, y el acto de su madre sólo lo había confirmado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario