jueves, 18 de octubre de 2012

Fragmento de una escena

-¡No corras tan rápido! -gritó fuerte y tan claro que los oídos de Alejandra sintieron el golpe de la consciencia.

-¿Por qué?...-escupió una vez que su respiración se regulo a la sinfonía de la realidad que la abordaba. Sonreía en su interior, no por él, ni por que le pidiese que le esperará, si no por estar corriendo, si no por estar haciendo su corazón bombear. Ese gustito de hacer que se agite aunque sea un poco. Se sentía menos culpable así, por eso miraba a Mario a los ojos. Porque se atrevía a repintar el cuadro de vez en cuando.

-Quiero alcanzarte, Alejandra.- respondió tranquilo el muchacho, se veía sereno, y seguro de sus palabras. Pero para ella era  difícil creer en las palabras que él pronunciaba, más cuando la sociedad las traiciona continuamente. Y ella misma lo hacía con indecoro.

Alejandra como en una puesta de escena llevo sus manos  a sus cabellos largos, acariciándolos. Ya mecanizada como un robot.-Jajajaja ¿para qué?-Su risa repentina recorrió todo el parque, toda la atmósfera  todo el planeta, todo el sistema de Mario, atravesando el corazón de este en un puñal sin piedad.

 Él trago saliva, como perro lastimado.

-Somos dos personas que se entienden...-Aseguró cada vez menos, y con un hilo en la voz que sólo produjo el coraje en Alejandra, apretando el puño; enterrándose sus propias uñas en la piel.
''¡Pero que injusta era la vida para Mario!'' pensaba ella.
 O eso creía que pensaba, ya que siempre jugaba con la voz de su cabeza. Esa era Alejandra.

-Quizás crees que me entiendes -Murmuró tenaz, y con sonrisa socarrona al ver la cara de sorpresa que ponía el hombre. El lado B se infecto, ese lado que salía sin poder controlarlo; era el mismísimo abismo con boca dejando escapar el fuego por ese agujero, el infierno que la consumía en la oscuridad.- son lindos esos cuentos que lees..¿eh?-Su lascividad en las palabras aumentaron como el calor en el ambiente. Mario podía observar como en los ojos de la castaña se veían los golpes hacia su persona, una proyección inevitable.

-Ahí vas de nuevo con eso. ¿Tan difícil es hacer que...-

-Si me entendieras realmente...-Interrumpió nuevamente sin piedad a las palabras de Mario, dejando que el monstruo hablará por si mismo.- sabrías el porque de cada cosa, y si realmente estuviésemos conectados como dicen tus cuentos de hadas...-Sus manos comenzaron a agitarse, ya no como una mariposa, ni como una polilla, era un pájaro. Volando. Solo hacia la libertad, en picada sin importar las plumas que se iban perdiendo en el viento.-  ¡Esas novelas que lees y que tanto te gustan!- agregó, transformándose completamente en el pájaro fuera de la jaula.-  No tendrías que darme las explicaciones, no tendrías que pedirme disculpas, ni tampoco estarías llamándome  cada vez que no estoy contigo, porque me entenderías. Y sabrías el porque hago cada cosa, y si realmente fuese así... hasta podría regalarte una estrella. ¿Sabes lo que es regalar una? ¡No, no lo sabes!-Y de repente, nuevamente el pájaro comenzó a regresar a su jaula. Y las lágrimas de Alejandra empezaron a aparecer por sus mejillas.-  Porque no puedes apreciarlas como yo, nadie  puede. -Uso sus manos, sus alas, sus plumas para limpiarse  y taparse la cara de Mario. Se sentía desnuda ante él, y por eso lo detestaba. Y lo quería... y lo extrañaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario